Los daños del huracán María no sólo ha afectado a los vivos en Puerto Rico, sino incluso a los muertos, cuyas tumbas han sido destruidas en el cementerio municipal de Lares, donde la lluvia provocó un deslizamiento de terreno

El alcalde de este municipio, Roberto Pagán Centeno, todavía está atónito de que la experiencia del 2005, cuando una severa inundación provocó que unas 300 tumbas resultaran afectadas y que los féretros resultaran exhumados por las aguas.

En esta ocasión la experiencia pinta más seria, pues el cementerio se partió prácticamente a la mitad, lo que ha perjudicado a unos 3,000 panteones.

Fue Clausurado el Campo Santo por el departamento de Salud y se comenzó un censo, de modo para asegurarse que no haya caído restos humanos al agua de la quebrada que pasa por allí, que desemboca en el lago Guajataca, el cual podría resultar contaminado, además la presa está a punto de colapsar.

El Alcalde llamó la atención sobre el problema, pues podría crear una seria crisis de salubridad en su municipio. El riachuelo que discurre cerca del cementerio llega hasta el lago Guajataca, que les sirve a otros pueblos, si no se resuelve pronto, va a crear un problema, si siguiera lloviendo esos féretros van a llegar a la quebrada”.