El programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés) fue implementado hace cinco años por el gobierno del ex presidente Barack Obama, con la intención de proteger a los Dreamers (soñadores), que son los niños inmigrantes que llegaron E.U. y actualmente son menores de 31 años. Por lo general sus padres los llevaron a E.U. cuando eran muy pequeños y su infancia ha sido en este país.

Hay miles de historias de los Dreamers que antes del gobierno de Obama, habían vivido discriminación, miedo a ser deportados, de separarse de sus familiares, de salir a las calles, pero por años han luchado por el sueño americano.

 

Cuando el ex presidente sacó la ley de DACA muchos jóvenes obtuvieron esa seguridad de poder moverse en el país que lo ven como su hogar, les trajo prosperidad y crecimiento personal, obtuvieron beneficios como permisos temporales para poder trabajar en puestos más formales, contar con seguro social, posibilidad de sacar cuenta bancaria y concluir o mejorar sus estudios.

En el 2014 Obama propuso hacer que los inmigrantes adultos fueran idóneos para DACA y crear protecciones similares contra la deportación de padres indocumentados con hijos estadounidenses.

 

Pero la propuesta generó controversia entre los republicanos, consideraban que eran ya muchos privilegios a los inmigrantes. Incluso Obama recibió una demanda de su administración por 26 estados.

 

Después llegó Trump con su candidatura a la presidencia y uno de sus objetivos era el tema de la migración, ya comentaba lo del muro y se refirió a  los mexicanos como los causantes de traer drogas, crímenes y violadores a EE. UU.; el comentario generó controversia entre los inmigrantes ya nacionalizados, pero los republicanos apoyaban a las ideas de Trump.

 

8 meses después de su mandato Trump comenzó a modificar al DACA. Se percató que el 70% de los destinatarios del DACA había conseguido un mejor trabajo pagado, más del 60% abrió su cuenta bancaria, 65% compró su coche y también completó su educación.

 

Desafortunadamente esa tranquilidad expira para unos en las próximas semanas, meses o en pocos años y esto implica un retroceso para los dreamers, ya que serán incapaces de trabajar legalmente y permanecer en riesgo constante de ser reportados.

 

Los migrantes solo quieren

  • Una mejor vida para ellos y su familia.
  • En su mayoría nunca han estado en su país de origen, así que aman EE. UU.
  • Son gente muy trabajadora que lo dejó todo para tener una mejor vida y luchan muy duro para sacar adelante a su familias, sacar sus gastos y adaptarse a otra cultura, costumbres e idioma.